"Prácticamente magia 2" cierra con un final que habilita una tercera parte
La segunda parte de "Prácticamente magia" retoma la historia de las hermanas Owen en un punto donde la familia enfrenta una amenaza inesperada: Tom Bailey, un pariente lejano sin poderes mágicos que busca apoderarse del libro de hechizos para ajustar cuentas propias. Su plan no prospera; las Owen lo neutralizan con un conjuro colectivo.
El desenlace más cargado de consecuencias ocurre en Massachusetts, en paralelo a ese enfrentamiento. Frances descubre que la única forma de romper la maldición que pesa sobre las mujeres de su familia, que condena a morir a los hombres que aman, es mediante un sacrificio personal. Elige darlo, lo que permite que Gideon, el novio de Kylie que permanecía en coma, despierte.
A partir de ahí, el tono vira hacia la reconstrucción: las dos jóvenes de la familia comienzan a desarrollar sus propios poderes, Kylie se casa con Gideon y Sally retoma su vida amorosa junto a Ian, un personaje nuevo que aparece en esta entrega. La película cierra sin escena poscréditos.
Sin embargo, varios hilos quedan sueltos. El arco de Gillian no llega a un punto de cierre definitivo y las integrantes más jóvenes apenas empiezan a explorar su herencia mágica, incluyendo qué harán con el negocio familiar que las identifica. Esos elementos, más que un cliffhanger explícito, son los que mantienen abierta la conversación sobre una tercera película.
La franquicia regresa en un contexto en que la primera entrega encontró una segunda vida gracias a plataformas de streaming, donde una nueva generación de espectadores la descubrió décadas después de su estreno en 1998.
¿Debería haber una tercera parte para cerrar esos arcos, o el final actual es suficiente?
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