Cae la aprobación de Milei a su nivel más bajo y aumenta el malestar económico
Un sondeo de Atlas Intel mostró que la desaprobación a Milei llegó al 63%. La economía, el empleo y el malestar dentro de su electorado aparecen como los principales focos de deterioro.
Una nueva medición de opinión pública volvió a poner bajo la lupa el nivel de aprobación del gobierno de Javier Milei. De acuerdo con los datos difundidos en la nota original, elaborada a partir de un relevamiento de Atlas Intel, el 63% de los argentinos desaprueba la gestión presidencial, mientras que el 35,5% la aprueba. El dato refleja una distancia cada vez mayor entre la percepción positiva y la negativa, en un contexto marcado por la preocupación económica y por un clima social que, según el propio informe, empieza a mostrar señales de desgaste.
La encuesta analizada también deja ver que el malestar no se limita a la evaluación general del Gobierno, sino que se traslada a las expectativas sobre el futuro inmediato. En el mismo relevamiento, el 56% de los consultados manifestó una visión negativa sobre las expectativas económicas, con una caída de 22 puntos porcentuales respecto del mes anterior. A su vez, el 58% expresó expectativas negativas sobre el mundo del trabajo, lo que representa una baja de 25 puntos mes a mes. El escenario se vuelve todavía más sensible si se observa la situación de los hogares: el 49% dijo tener bajas expectativas respecto de su propia familia, un indicador que, según la información publicada, cayó casi 20 puntos en comparación con la medición previa.
Estos números ayudan a entender por qué la economía continúa apareciendo como el principal factor de desgaste para la administración nacional. La preocupación por la actividad, el empleo y la vida cotidiana de las familias aparece como un termómetro central de la opinión pública. En ese sentido, la lectura que acompaña al informe sostiene que el deterioro en la imagen presidencial coincide con un aumento de la incertidumbre económica y del malestar social en todo el país. No se trata únicamente de una evaluación política, sino de un clima social en el que las preocupaciones materiales pasan a condicionar la mirada sobre el rumbo del Gobierno.
El relevamiento también indaga sobre a quién atribuyen los ciudadanos la responsabilidad de la situación económica actual. Según explicó Nacho Girón en Infobae en Vivo Al Amanecer, el 39% de los consultados señaló como principal responsable a la política económica de Milei. En segundo lugar quedó la idea de que los problemas se explican por la política económica del kirchnerismo, con 33%, mientras que 26% sostuvo que la responsabilidad es compartida entre ambas etapas. Este tipo de respuestas muestra que la discusión pública sigue polarizada, pero también que crece la cantidad de personas que colocan al actual presidente en el centro de las críticas por el presente económico.
En paralelo, la nota incorpora un dato que refuerza la idea de deterioro en la imagen oficial: la figura de Manuel Adorni, jefe de Gabinete, también aparece con una evaluación negativa muy marcada. Según una encuesta de Zubán Córdoba citada en el artículo, el 72,1% tiene imagen negativa de Adorni, contra 16,5% de positiva. Ese registro se suma a un contexto en el que parte del oficialismo busca sostener presencia pública y recomponer vínculos con la agenda de los medios y de la ciudadanía. La exposición de Adorni en conferencias de prensa, de acuerdo con el texto, apunta justamente a revertir ese saldo desfavorable, aunque por ahora los números no acompañan una recuperación clara.
Otro dato relevante que surge del informe es el nivel de desilusión dentro de los propios votantes de La Libertad Avanza. La encuesta consultó por la frase “Voté a Milei y me defraudó”, y, según la información publicada, casi la mitad de quienes votaron al presidente no se mostró en desacuerdo con esa afirmación. En concreto, se informó que 49,7% respondió de un modo que refleja que no considera que Milei los haya decepcionado, pero también que existe un 40,1% que ya manifiesta fastidio con la situación actual. Para cualquier gobierno, ese tipo de indicadores es especialmente sensible porque muestra tensión no solo en el voto opositor, sino también dentro de su propia base de apoyo.
En conjunto, la encuesta deja una fotografía exigente para la Casa Rosada: desaprobación alta, expectativas económicas en baja, preocupación por el trabajo, dudas sobre el futuro familiar y señales de cansancio en sectores que acompañaron al oficialismo en las urnas. Más allá de las interpretaciones políticas, los números aportan una advertencia clara sobre el humor social y sobre los desafíos que enfrenta el Gobierno para recuperar confianza. ¿Cómo interpreta usted este nivel de desaprobación y qué señales cree que debería atender primero la gestión de Javier Milei?
La encuesta analizada también deja ver que el malestar no se limita a la evaluación general del Gobierno, sino que se traslada a las expectativas sobre el futuro inmediato. En el mismo relevamiento, el 56% de los consultados manifestó una visión negativa sobre las expectativas económicas, con una caída de 22 puntos porcentuales respecto del mes anterior. A su vez, el 58% expresó expectativas negativas sobre el mundo del trabajo, lo que representa una baja de 25 puntos mes a mes. El escenario se vuelve todavía más sensible si se observa la situación de los hogares: el 49% dijo tener bajas expectativas respecto de su propia familia, un indicador que, según la información publicada, cayó casi 20 puntos en comparación con la medición previa.
Estos números ayudan a entender por qué la economía continúa apareciendo como el principal factor de desgaste para la administración nacional. La preocupación por la actividad, el empleo y la vida cotidiana de las familias aparece como un termómetro central de la opinión pública. En ese sentido, la lectura que acompaña al informe sostiene que el deterioro en la imagen presidencial coincide con un aumento de la incertidumbre económica y del malestar social en todo el país. No se trata únicamente de una evaluación política, sino de un clima social en el que las preocupaciones materiales pasan a condicionar la mirada sobre el rumbo del Gobierno.
El relevamiento también indaga sobre a quién atribuyen los ciudadanos la responsabilidad de la situación económica actual. Según explicó Nacho Girón en Infobae en Vivo Al Amanecer, el 39% de los consultados señaló como principal responsable a la política económica de Milei. En segundo lugar quedó la idea de que los problemas se explican por la política económica del kirchnerismo, con 33%, mientras que 26% sostuvo que la responsabilidad es compartida entre ambas etapas. Este tipo de respuestas muestra que la discusión pública sigue polarizada, pero también que crece la cantidad de personas que colocan al actual presidente en el centro de las críticas por el presente económico.
En paralelo, la nota incorpora un dato que refuerza la idea de deterioro en la imagen oficial: la figura de Manuel Adorni, jefe de Gabinete, también aparece con una evaluación negativa muy marcada. Según una encuesta de Zubán Córdoba citada en el artículo, el 72,1% tiene imagen negativa de Adorni, contra 16,5% de positiva. Ese registro se suma a un contexto en el que parte del oficialismo busca sostener presencia pública y recomponer vínculos con la agenda de los medios y de la ciudadanía. La exposición de Adorni en conferencias de prensa, de acuerdo con el texto, apunta justamente a revertir ese saldo desfavorable, aunque por ahora los números no acompañan una recuperación clara.
Otro dato relevante que surge del informe es el nivel de desilusión dentro de los propios votantes de La Libertad Avanza. La encuesta consultó por la frase “Voté a Milei y me defraudó”, y, según la información publicada, casi la mitad de quienes votaron al presidente no se mostró en desacuerdo con esa afirmación. En concreto, se informó que 49,7% respondió de un modo que refleja que no considera que Milei los haya decepcionado, pero también que existe un 40,1% que ya manifiesta fastidio con la situación actual. Para cualquier gobierno, ese tipo de indicadores es especialmente sensible porque muestra tensión no solo en el voto opositor, sino también dentro de su propia base de apoyo.
En conjunto, la encuesta deja una fotografía exigente para la Casa Rosada: desaprobación alta, expectativas económicas en baja, preocupación por el trabajo, dudas sobre el futuro familiar y señales de cansancio en sectores que acompañaron al oficialismo en las urnas. Más allá de las interpretaciones políticas, los números aportan una advertencia clara sobre el humor social y sobre los desafíos que enfrenta el Gobierno para recuperar confianza. ¿Cómo interpreta usted este nivel de desaprobación y qué señales cree que debería atender primero la gestión de Javier Milei?
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