Floridi: la IA actúa sin comprender y hay que integrarla con criterio
Luciano Floridi lleva décadas advirtiendo que internet no era un canal de comunicación más, sino un entorno nuevo donde la humanidad iba a vivir. Lo llamó infosfera y acuñó el concepto de inforg, el organismo informacional: un ser que no solo consume y produce información, sino que está constituido por ella.
Hoy, desde el Digital Ethics Center de Yale, Floridi aplica ese marco a la inteligencia artificial. Su diagnóstico es preciso: la IA no es inteligencia. "Actúa, se comporta, aunque no tenga mente, ni entendimiento, ni conciencia. Hace cosas por nosotros, en lugar de nosotros, mejor que nosotros", señala. Lo que existe, dice, es agencia artificial: sistemas que producen efectos reales sin comprender nada de lo que hacen.
Esa distinción importa porque cambia la pregunta. Si la IA fuera inteligente, el debate sería si puede superarnos. Como es agencia, el debate es cómo usarla sin perder el rumbo.
Para Floridi, este momento es la cuarta revolución intelectual de la historia. La primera llegó con Copérnico, que corrió a la Tierra del centro del universo. La segunda, con Darwin, que sacó a la especie humana del centro del reino animal. La tercera, con Freud, que mostró que ni siquiera somos el centro de nuestra propia mente. La cuarta es la de Alan Turing: ya no somos el centro de la esfera de la información.
Esa pérdida de centralidad no es una derrota. Para Floridi es una señal de madurez. "No es que el centro sea la tecnología", aclara. El punto es que una humanidad más madura se concibe al servicio de su prójimo, del medio ambiente y de las generaciones futuras, no como protagonista absoluta del universo.
La consecuencia práctica de ese razonamiento es concreta: no tiene sentido pedir que se frene la IA. Lo que tiene sentido es entender qué es, incorporarla con criterio y usarla sin ceder el juicio propio. La filosofía de la información, campo que Floridi fundó en los años noventa cuando la mayoría de las disciplinas usaban la información como herramienta sin estudiarla como objeto, es el andamiaje conceptual que propone para hacerlo.
Un ejemplo reciente refuerza su marco: la millonaria multa que Meta pagó en Estados Unidos por haber afectado el entorno digital equivale, en su lectura, a reconocer legalmente que los seres humanos son inforgs que pueden ser dañados dentro de la infosfera, igual que un organismo biológico puede ser dañado en su entorno físico.
¿Qué cambios concretos debería traer esta perspectiva a la forma en que se enseña tecnología o se regula la IA en América Latina?
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