Por qué el médico receta varios medicamentos para el corazón al mismo tiempo
Recibir varias cajas de medicamentos tras un diagnóstico cardíaco genera, en muchos pacientes, la misma pregunta: ¿para qué sirve cada uno? La respuesta es que el corazón puede fallar por razones distintas y simultáneas, y un solo fármaco no cubre todas.
La presión arterial alta es uno de los problemas más comunes. Cuando se mantiene elevada obliga al músculo cardíaco a trabajar con mayor esfuerzo y, con el tiempo, puede dañarlo junto con los vasos sanguíneos. Para reducirla existen varios grupos de fármacos que actúan por vías diferentes. Los inhibidores de la ECA bloquean la producción de una hormona que estrecha los vasos; los ARA-II impiden que esa misma hormona ejerza su efecto; los betabloqueantes reducen la frecuencia cardíaca atenuando la acción de la adrenalina; y los bloqueadores de los canales de calcio relajan los vasos o desaceleran el pulso según el caso.
El colesterol LDL, conocido como colesterol "malo", es otro factor que se trata de manera independiente. Las estatinas son los fármacos más utilizados con ese fin; además de bajar el LDL, pueden contribuir a reducir la inflamación. Se indican tanto después de un infarto, un accidente cerebrovascular o la colocación de un stent, como en personas con factores de riesgo que aún no tuvieron un evento. Cuando las estatinas no son suficientes o no pueden usarse, el médico puede sumar ezetimiba o inhibidores de PCSK9.
Los medicamentos para evitar coágulos son otro capítulo. Los antiagregantes plaquetarios, como la aspirina o el clopidogrel, dificultan que las plaquetas se unan entre sí. La aspirina se indica a quienes ya tienen enfermedad cardiovascular diagnosticada, pero la guía de la Cleveland Clinic advierte que no se recomienda de forma general para prevenir un primer evento sin una evaluación individual que pese beneficios y riesgo de sangrado. Los anticoagulantes, como apixabán y rivaroxabán, actúan en una etapa diferente del proceso y se usan frecuentemente para tratar coágulos en piernas o pulmones. Ambos tipos pueden aumentar el riesgo de hemorragias, por lo que no deben iniciarse ni suspenderse sin indicación médica.
Para quienes tienen arritmias, existe una familia específica de fármacos antiarrítmicos que regulan la actividad eléctrica del corazón. Y cuando el organismo retiene demasiado líquido, los diuréticos facilitan su eliminación a través de la orina, aliviando la congestión asociada a la insuficiencia cardíaca.
Un consejo práctico de la cardióloga Leslie Cho: mantener una lista actualizada con el nombre de cada medicamento, la dosis y el motivo de la indicación. Esa lista es útil en consultas, internaciones o cambios de médico. Si se olvida una toma, la recomendación es tomarla al recordar, salvo que esté próxima la siguiente dosis; en ese caso se omite la pendiente y se retoma el horario habitual sin duplicar la cantidad. Cualquier suplemento o producto de venta libre también debe consultarse con el equipo de salud, porque puede generar interacciones.
¿Tenés dudas sobre alguno de los medicamentos que te recetaron o sobre cómo manejar varias tomas en el día?
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