Una heladería de Palermo ofrece once sabores y envases separados para cada gusto

Obrador Florida combina una carta de helados con opciones de temporada y golosinas artesanales. El local, creado por Mercedes “Mecha” Román, vende vasitos, cucuruchos y envases de un cuarto o medio kilo por sabor. Los precios informados parten de $9.000 para los vasitos y de $2.800 para las golosinas. La elaboración incorpora técnicas de cocina y aprovecha partes de las frutas que no se utilizan en los helados.
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Para elegir helado en Obrador Florida, en Palermo, hay dos decisiones: el sabor y el formato. La carta reúne once opciones y la venta para llevar se organiza en envases de un cuarto o medio kilo, cada uno con un solo gusto. No ofrecen un recipiente de un kilo. Según su creadora, Mercedes “Mecha” Román, esa modalidad busca evitar que los sabores se mezclen y favorecer el consumo del producto fresco.

También hay vasitos y cucuruchos que permiten combinar hasta tres gustos. Los valores informados para los vasitos arrancan en $9.000. Las golosinas cuestan desde $2.800 por unidad y pueden comprarse sueltas o en cajas armadas con las variedades disponibles ese día.

Cinco helados integran la oferta permanente: chocolate, limón, sambayón, vainilla y dulce de leche. Los otros seis cambian de acuerdo con la temporada. Entre las opciones descriptas figuran avellanas tostadas de Río Negro, queso crema con quinotos confitados, crema de té Earl Grey con chocolate y crema de jengibre. La disponibilidad depende de la carta de estación.

Los sorbetes de pomelo blanco y rosado permiten comparar dos versiones de una misma fruta. Román cuenta que, cuando ofrecen una degustación de uno, también acercan el otro para mostrar sus diferencias. El trabajo con cítricos incluye tareas como rallar las cáscaras de limón; la receta de ese sabor demandó dos años de pruebas.

La elaboración prescinde de polvos, esencias y jarabes. El equipo prepara todos los sabores una vez por semana y aplica técnicas de cocina para trabajar los ingredientes y la textura. Román estudió gastronomía y profundizó su formación con cursos específicos de heladería antes de abrir el negocio, en el otoño de 2022.

La línea de confitería surgió para aprovechar partes de las frutas que quedaban fuera de los helados. Incluye malvaviscos frutales, bombones, chupetines de chocolate, mazapán de pistacho y crocantes de miel cubiertos con chocolate. Son preparaciones que incorporan procesos de pastelería y confitería, sin colorantes ni saborizantes artificiales.

Entre las opciones permanentes y las que rotan, la elección cambia con la temporada. ¿Qué sabor de fruta te gustaría encontrar en una heladería?

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