El arco triunfal más alto del mundo se esconde en una plaza del centro de Ciudad de México
Lo que iba a ser un palacio legislativo de 1910 se convirtió en un símbolo urbano con mirador a 65,7 metros, museo y un mausoleo que guarda los restos de figuras centrales de la Revolución Mexicana.
En la Plaza de la República, a pocos pasos del Paseo de la Reforma, se levanta el Monumento a la Revolución de Ciudad de México: una mole de 67 metros reconocida como el arco triunfal más alto del mundo. La estructura que hoy se visita como ícono, mirador y mausoleo arrancó en septiembre de 1910 como un Palacio Legislativo Federal y quedó inconcluso apenas dos años después, cuando la Revolución Mexicana se llevó puesta la obra y los recursos.
El rescate llegó recién en la década del treinta. Entre 1933 y 1938, el arquitecto Carlos Obregón Santacilia reutilizó la cúpula y los cuatro pilares originales del palacio abandonado, les dio una estética Art Déco y coronó cada pilar con grupos escultóricos del artista Oliverio Martínez, que representan la Independencia, las Leyes de Reforma, las Leyes Agrarias y las Leyes Obreras. Lo que era un esqueleto sin destino terminó convertiéndose en uno de los puntos más fotografiados del centro capitalino.
Qué se puede hacer hoy en el monumento
- Visitar el Museo Nacional de la Revolución, inaugurado en 1986, con ocho salas permanentes y una temporal dedicadas al período 1857-1920, con documentos, banderas y fotografías.
- Bajar a los sectores de cimentación del antiguo palacio legislativo para conocer los cimientos originales de 1910.
- Subir en elevador hasta el mirador, ubicado a 65,7 metros, con vista panorámica de 360 grados sobre la ciudad.
- Recorrer el mausoleo, donde descansan los restos de Venustiano Carranza, Francisco I. Madero, Plutarco Elías Calles, Francisco Villa y Lázaro Cárdenas.
La dirección concreta es Plaza de la República sin número, en la alcaldía Cuauhtémoc, y la parada de referencia es la estación Revolución del Metro, que deja al visitante prácticamente en la puerta. Conviene chequear con anticipación los días y horarios de apertura del museo y del elevador, porque el monumento suele cerrar los lunes y los feriados, y el ingreso al mirador puede limitarse por condiciones climáticas. Para los viajeros argentinos que llegan a la capital mexicana, el recorrido es una excusa ideal para combinar el Paseo de la Reforma, el Centro Histórico y una parada por este rincón donde la historia del país se cuenta de arriba hacia abajo: desde el mirador en las alturas hasta los cimientos del palacio que nunca fue.
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