Nueve décadas de té junto al Lácar: la historia que sigue viva en el Arrayán
La casa de té más antigua de la Patagonia cumple 90 años con su horno de leña original, blends de autor y una muestra abierta hasta diciembre.
Sobre la ladera del cerro Coronel Díaz, con vista al lago Lácar y en el tramo de la Ruta de los Siete Lagos, sigue en pie desde 1936 una construcción de madera de ciprés que hoy celebra nueve décadas de actividad. Yo la recorrí pensando en lo que significa sostener un lugar así durante tanto tiempo.
Los orígenes de la casa
Todo empezó con Renée Dickinson, una joven inglesa que llegó a San Martín de los Andes cuando el pueblo tenía unos 2.000 habitantes. Eligió ese terreno antes de que la reserva Lanín existiera como tal, y encargó un proyecto con amplios ventanales hacia el agua y una chimenea a leña que todavía se enciende. Renée murió en 1943 y su memorial está dentro del predio.
La continuidad pasó por su hermano Barney, su cuñada Frances y su sobrina Janet, que dejó por escrito la memoria familiar en el libro Historia del Arrayán. Desde 2016, la familia Aristizábal conduce la restauración de un edificio declarado patrimonio histórico y arquitectónico municipal por la Ordenanza 3326/99.
Qué se encuentra hoy
- Horno de leña original, a cargo de la pastelera Gloria Figueroa desde hace más de dos décadas.
- Scones, sándwiches caseros y repostería regional, servidos en torres de tres niveles.
- Blends de autor creados por la tea blender Ornella Aristizábal: el Renée, el Janet y el Frances, que también se venden en latas coleccionables.
- Finca de tres hectáreas con un sendero interpretativo de un kilómetro, tres miradores y un anfiteatro natural rodeado de alerces.
Para el aniversario, el programa incluye música, fotografías históricas y una muestra que se puede visitar hasta diciembre. Si la visita incluye el sendero, conviene ir con calzado adecuado, porque el recorrido atraviesa la ladera del cerro.
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