Entre Río y Bahía: el estado brasileño que suma playas calmas, sierras con agroturismo y la moqueca que no es la bahiana
Espírito Santo queda a menos de una hora de vuelo desde Río de Janeiro y combina costas sin masividad, la roca que cambia de color y una cocina con identidad propia.
A mitad de camino entre Río de Janeiro y Bahía, el estado brasileño de Espírito Santo se presenta como una alternativa para quienes buscan playas amplias, oleaje moderado y una gastronomía con sello propio, sin el público masivo de otros puntos del litoral brasileño. La capital es Vitória y la oferta costera se concentra en la vecina Vila Velha, con arenas extensas y agua tranquila.
De la costa a la sierra, en una hora
A unos sesenta kilómetros de la zona metropolitana, el paisaje cambia de golpe. Aparecen las sierras con temperaturas más frescas y la protagonista es la Pedra Azul, una formación rocosa que según la posición del sol se ve verde, azul intenso o naranja. El fenómeno es óptico, depende de la luz, por lo que cada visita termina siendo distinta.
Agroturismo y café en las haciendas
La región serrana sostiene una movida de agroturismo ya consolidada: hay lavandarios, haciendas cafetaleras, productores de quesos, embutidos artesanales y palmitos frescos, con recorridos que suman degustación y compra directa en el lugar. El café que sale de esta zona es de especialidad, lo que explica las visitas guiadas por las fincas.
La cocina capixaba: así se distingue la moqueca
El plato central de la mesa local es la moqueca capixaba, que se diferencia de la bahiana porque no lleva aceite de palma ni leche de coco. Rafael Granvilla Oliveira, gerente de Promoción y Marketing Turístico del estado, la define como «una preparación ligera y saludable» a base de pescado, tomates, cebollas y hierbas naturales, cocinada en cazuela de barro.
Cómo llegar desde Argentina
- Volar hasta Río de Janeiro o San Pablo y desde allí conectar a Vitória: unos 45 minutos desde Río y poco más de una hora desde San Pablo.
- Para quienes elijan ruta terrestre, unas ocho horas por la ruta costera desde Río de Janeiro hasta la capital capixaba.
Antes de armar la valija conviene chequear los requisitos de ingreso a Brasil y el estado de las conexiones aéreas, ya que los tiempos cambian según la temporada.
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