Chicos que tocan un instrumento rinden mejor en la escuela, según un estudio
Una investigación de la Universidad Northeastern comparó a 76 niños de entre 7 y 9 años y encontró ventajas en memoria, lectura, escritura y matemáticas entre los que practicaban música.
Soy Ramiro Ceballos y esto me llegó porque toca un tema de todos los días: meter a los chicos en actividades después del colegio. Un equipo de la Universidad Northeastern, en Estados Unidos, reunió a 76 pibes de entre 7 y 9 años y los dividió en dos grupos parejos por edad, sexo y nivel económico. La mitad tocaba un instrumento, sobre todo piano y cuerdas, con al menos 30 minutos semanales de práctica. La otra mitad no tenía formación musical. Los que tocaban sacaron mejores puntajes en memoria, razonamiento, vocabulario y en el aprendizaje visual y auditivo. También rindieron mejor en lectura, escritura y matemáticas.
Qué se pone en juego al tocar
Acá va la explicación con la comparación de siempre: tocar un instrumento es como manejar en el centro de Roca a la hora pico, con la radio, el GPS y un chico atrás preguntando cosas. Tenés que leer la partitura, mantener el ritmo, coordinar las dos manos y escuchar lo que hacés, todo al mismo tiempo. Psyche Loui, profesora de música de esa universidad, dijo que esas exigencias entrenan las llamadas funciones ejecutivas, que son las que usamos para planificar, sostener la atención, controlar los impulsos y adaptarnos a lo que cambia.
Una de esas funciones es la memoria de trabajo, la misma que se usa cuando un nene retiene una consigna mientras resuelve el ejercicio. La investigadora y educadora Anita Collins agregó que aprender un instrumento ejercita la escucha, la planificación y la autorregulación. En las resonancias que le hicieron a 50 de los chicos apareció una diferencia en una vía cerebral que conecta áreas de audición, lenguaje y movimiento, justamente las que se activan al tocar.
Sirve para alguien de pueblo chico
El hallazgo es interesante, pero hay que leerlo con cuidado. Los investigadores aclaran que el estudio muestra una correlación, no que las clases de música provoquen esas diferencias. Puede pasar que las familias que bancan un instrumento también ofrezcan otras experiencias que favorecen el aprendizaje, como libros en casa o más tiempo dedicado a estudiar. Aun así, igualaron a los grupos por nivel socioeconómico para morigerar ese efecto.
Para una familia del Alto Valle, la pregunta es más concreta: ¿vale la pena anotarlo en el conservatorio o en la escuelita de música del barrio? La investigación no zanja la discusión, pero suma un dato a favor. Eso sí, los propios autores advierten que el costo de la formación puede ser una barrera, porque los instrumentos, las clases y el traslado no siempre son accesibles.
“Las exigencias de tocar un instrumento entrenan las funciones ejecutivas, que permiten planificar, sostener la atención, controlar impulsos y adaptarse a cambios.”Psyche Loui, profesora de música de Northeastern
- Chicos de 7 a 9 años con formación musical sacaron mejores puntajes en memoria de trabajo, razonamiento, vocabulario y aprendizaje visual y auditivo.
- También rindieron mejor en comprensión lectora, ortografía y reconocimiento de palabras.
- En 50 resonancias se vio una diferencia en una vía cerebral que conecta audición, lenguaje y movimiento.
- Los autores remarcan que el estudio muestra correlación y no causalidad, y que el costo de la formación puede limitar el acceso.
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