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VIE, 02 OCT 2026
Turismo

Un palacio de 1747 frente al mirador más lindo de Lisboa, hoy dedicado al vino portugués

El Palácio Ludovice Wine Experience Hotel abrió en 2022 tras más de diez años de restauración y se convirtió en una de las puertas de entrada al cruce entre Chiado, Bairro Alto y Príncipe Real.

VM
Valeria MelladoTurismo, cordillera y ambiente · · lectura 2 min
Un palacio de 1747 frente al mirador más lindo de Lisboa, hoy dedicado al vino portugués

A metros del Miradouro de São Pedro de Alcântara, en el corazón de Lisboa, funciona desde 2022 un hotel que no parece hotel: es un palacio construido en 1747 por João Frederico Ludovice, un orfebre alemán que terminó siendo el arquitecto del rey João V. El terremoto de 1755 lo dejó en pie y, después de más de diez años de restauración a cargo de Miguel Câncio Martins, el edificio reabrió como el Palácio Ludovice Wine Experience Hotel, con 61 habitaciones, restaurante, spa y una tienda de vinos del Instituto dos Vinhos do Douro e do Porto.

Recorrer a pie lo que rodea al palacio

Lo que enamora de esta zona es que todo se hace caminando, aunque con las pendientes propias de la ciudad. Desde el mirador se ve la Baixa, el sector que se reconstruyó en cuadrícula después del terremoto, y también el castillo de São Jorge. Cuesta abajo aparece la Igreja de São Roque, con una capilla que João V mandó a armar en Roma y que llegó a Lisboa por piezas. Más adelante queda el Convento do Carmo, cuyas ruinas sin techo todavía muestran las marcas del sismo.

  • Miradouro de São Pedro de Alcântara, con vista a la Baixa y al castillo de São Jorge.
  • Igreja de São Roque y su capilla encargada en Roma por el rey João V.
  • Convento do Carmo y sus ruinas al aire libre, huella del terremoto de 1755.
  • Rua Dom Pedro V hacia el jardín de Príncipe Real, con su gran cedro y cafés de barrio.
  • Calles de Bairro Alto para una salida nocturna entre bares y casas de fado.

El hotel hace del vino portugués el hilo conductor de la estadía. Cada tarde los huéspedes reciben en la habitación una copa y algo para picar. El restaurante Federico propone cocina portuguesa contemporánea con toque francés y trabaja con la bodega del palacio. Quienes quieran estirar la salida pueden sumar como excursión el palacio-convento de Mafra, otra obra de Ludovice, que está a unos 40 minutos. Para los que viajan desde Buenos Aires, las conexiones habituales a Lisboa hacen escala en Brasil o en ciudades europeas como Madrid, París, Frankfurt o Ámsterdam.

Una advertencia práctica antes de armar la valija: las pendientes de Chiado, Bairro Alto y Príncipe Real son parte del encanto, pero también del desgaste. Llevar calzado cómodo y arrancar el recorrido temprano ayuda a llegar con energía al atardecer en el mirador, que es cuando la luz de Lisboa mejor se muestra.

VM
Valeria MelladoTurismo, cordillera y ambiente

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